Sobre el simbolismo del Dragón

La serpiente en el esoterismo
30/11/2018

“Los Hierofantes de Egipto, de Babilonia y de la India, se daban generalmente, a sí mismos, el nombre de “HIJOS DEL DRAGÓN Y DE LA SERPIENTE”, corroborando así las enseñanzas del Gnosticismo Universal.
El Dragón es el “Divino Daimon” de Sócrates, el poderoso Lucifer de la Catedral de Notre-Dame de París, el mismísimo “XOLOTL-NAHUATL” de los Aztecas.
Ya en la cultura helénica el dragón representa el guardián de tesoros escondidos y a él debemos enfrentarnos para ser capaces de acceder a los mismos. Pero ¿qué esconde ese tesoro que guarda el dragón para que tantas veces se le denoste en la cultura occidental al punto de convertirse en un símbolo del mal?
Indubitablemente, nuestro Real Ser Interior, Profundo, como en todas las Leyendas sobre los héroes que luchan contra el Dragón este debe matarlo, lo cual significa salir airoso y triunfante en todas las tentaciones puestas por él, por eso se dice que una vez vencido este colosal oponente nos convertimos en “Hijos del Dragón”. ¿En qué forma podrían brotar en nosotros las virtudes si no existiese esta fijación en todo lo entenebrecido?
El Dragón alado, es el portador de la Luz, la “Estrella De La Mañana”, el símbolo viviente de nuestra “Piedra Angular”, la “Piedra del Rincon”, la “Piedra Filosofal”, en la que está la clave de todos los poderes ocultos del ser humano regenerado. El dragón encierra en nuestra parte profunda sombría y ancestral la perla sagrada que todo honesto buscador debe hallar en sí mismo.”


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